viernes, 22 de agosto de 2008

Un burkha con lentejuelas

No uno sino muchos. Este año en Yemen se llevan los burkhas con lentejuelas. Los velos de Channel o de Dior siempre serán un clásico pero ahora la mayoría prefieren las tachuelas. Os preguntaréis qué demonios hacemos en un país así. Ahorrarnos 200 euros por cabeza. El vuelo Addis Abeba–El Cairo salía mucho más barato si hacíamos escala en Sana’a, la capital de Yemen y aquí estamos. No hemos salido del Aeropuerto pero tres horas de espera nos han dado para mucho.

Africa desde el aire

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Africa se entiende mejor desde el aire. En concreto, desde una ventanilla de avión. Llevamos varios vuelos por el continente y siempre hemos visto lo mismo. Nada. Absolutamente nada. Parece imposible que la vida humana empezara aquí, por mucho que este paisaje árido que ahora contemplamos fuera entonces el Jardín del Edén. La cuna del hombre se ha convertido en un desierto que ha marcado el destino de los millones de personas que lo pueblan.

La Vuelta al Mundo en 80 platos




En realidad no son 80 platos sino algunos trucos de cocina o recetas del mundo que hemos aprendido por ahí y que no queremos olvidar. Este año hemos comido o cenado en más de 500 restaurantes donde probamos todo tipo de cosas. Lamentablemente lo que nunca podremos hacer es traeros al mejor cocinero del mundo. Lo conocimos en Kyoto, antigua capital del Imperio Japonés. Allí, en el sótano de un pequeño centro comercial, tiene un restaurante con apenas cuatro mesas. Aunque estaba vacío, preferimos sentarnos en la barra para ver como preparaba el sushi. Sólo tuvimos un problema. La carta estaba en japonés, nuestro amigo no hablaba inglés y no teníamos a mano ninguna foto ni plato que señalar, así que el Ferrán Adrià nipón tuvo que improvisar. Sin decirnos nada pero sin dejar de sonreír, empezó a enrollar makis y rolls con tantos ingredientes que era imposible distinguir lo que íbamos a comer. Para rematar, los adornó con una salsa negra y otra blanca, soja caramelizada y mayonesa japonesa. Puro éxtasis. Nunca antes habíamos comido algo así y nunca más volveremos a sentir lo mismo. Un orgasmo gastronómico, y de los femeninos.

sábado, 2 de agosto de 2008

El Banco de los Pobres

La muerte por hambre es posiblemente la más indignante de todas y Etiopía tiene una larga historia repleta de sequías y hambrunas multitudinarias. Lo más probable es que, aparte de verlas por el telediario, ninguno de nosotros haya estado cerca de una situación así de dramática. Aunque también es probable que hayamos pasado por al lado de personas que la estuvieran sufriendo en silencio y ni siquiera nos dimos cuenta o, mucho peor, quizás apartamos la mirada. Cuando piensas en ello, es imposible no sentirse culpable. Primero porque, en cierta forma, lo somos. Y, segundo, porque hay que tener mucha grasa en la tripa como para no notar un pinchazo en el estómago.

De casting por Etiopía


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El sur de Etiopía está poblado por una docena o más de tribus que, aunque viven muy cerca unas de las otras, tienen muchas diferencias. Sólo disponen de un punto en común. A los turistas les cobran 2 birrs por cada foto. Al cambio tan sólo son 15 céntimos de euro pero el sistema crea una presión tal en el fotógrafo que, antes de darle al botón, uno se lo piensa varias veces. Más todavía cuando los tíos han aprendido a contar las fotos que haces según los clicks que oyen.

"Allá donde vamos triunfamos"

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Como San Miguel pero diferente. Vamos, que estemos donde estemos, siempre hemos encontrado alguna cerveza fría con la que matar el hambre y refrescar el cuerpo. Y no una sino varias. Las hemos probado de todo tipo. Algunas, incluso, se han ganado nuestro cariño alcohólico para siempre. Por eso, hemos creado unos premios, las Birra de Oro, Plata y Bronce para no olvidar las que más nos gustaron:

La primera Birra de Oro a la mejor cerveza del mundo, la más fría, helada en realidad, por encima de todas las demás, tanto que lleva el nombre del pico más alto del planeta, es para la Everest, del Nepal. Con ella celebramos en la mejor pizzería de Katmandú que Lila nos había conseguido los visados para ir al Tibet.

viernes, 1 de agosto de 2008

13 months of sunshine

13 meses de sol. Este es el reclamo del gobierno para atraer turistas a Etiopía. Como mucha de la publicidad, es engañoso. Pero no os apostéis nada porque seguro que perderéis. Es verdad que su año tiene trece meses y en pleno verano, en cambio, difícilmente aparece el sol. Etiopía es un país extraño, donde nada es lo que parece y todo es diferente a lo que uno espera. Quizás por eso sea especialmente bonito. No lo preferimos a Jordania o Namibia, pero también ha sido una de las sorpresas del viaje.



Berghana

- Le salvaste la vida…
- La suya y la mía – contestó Zinabu todavía temblando.
- Y la nuestra también…- pensamos nosotros.

Zinabu es el chofer del 4x4 que hemos alquilado para cruzar Etiopía. Nuestro nuevo compañero de viaje es una buena persona. Y un gran conductor. El mejor. No me imagino a otro que hubiera podido frenar en seco en apenas un instante. Un metro más tarde, un segundo después y los padres de Berghana que ahora nos están besando las manos, nos estarían maldiciendo. Aunque no haría falta que lo hicieran. Nosotros solos habríamos perdido el juicio, torturándonos una y otra vez con una pregunta cuya respuesta es tan obvia que asusta. ¿Habría valido la pena el viaje? No, a ese precio claro que no. Pero, ¿tiene sentido entonces que un solo metro, un solo segundo puedan cambiarlo todo?

Animalario

Leones: no hay ninguna duda, son los reyes. Todo el día tumbados sin hacer nada, mientras sus mujeres son las que cazan. Y cuando se ponen tontos, si las hembras no están por la labor porque ya tienen un camada que cuidar, se zampan a los cachorros para poderlas preñar de nuevo con sus genes. Aunque no todos viven como reyes. Cuando un macho tiene que dejar el grupo para formar el suyo propio, como no son muy buenos cazadores, puede llegan a morirse de hambre. Menudo final para un monarca…


Elefantes: a sus manadas no les llaman clanes por nada. En el Kilimanjaro, vimos como tres de ellos formaban un círculo de defensa alrededor de una cría moribunda. Y así se quedaron, quietos pero vigilantes, cada uno mirando hacia un lado diferente, hasta que la pobrecita murió. Ellos que necesitan comer 20 horas al día, aguantaron sin moverse del sitio todo el tiempo que hizo falta. En otro de los clanes, en cambio, vimos un montón de babys divertidísimos, algunos de ellos todavía aprendiendo a usar la trompa, moviéndola de un lado a otro, sin acertar a encontrar su propia boca.


Viviendo entre los Maasai




No aprendemos. Cada vez que usamos la Lonelyplanet para tomar una decisión sobre el viaje, nos equivocamos. Estamos en Kenya haciendo nuestro último safari y hemos confiado nuestros culos a Safe & Ride, una de las compañías recomendadas por la guía de viajes más famosa y más vendida del mundo. Y eso que hemos tenido suerte porque, al menos, esta empresa es de verdad. El resto de las destacadas por Lonelyplanet resultaron ser meros intermediarios entre los operadores y los turistas para encarecer el precio y asegurarse de que los jeeps van a reventar.

miércoles, 30 de julio de 2008

La piel de Africa




Arusha es una pequeña ciudad en el norte de Tanzania. Desde aquí salen todos los safaris que van al Lago Manyara, Serengeti, Ngorongoro e incluso al Parque Tarangire, el paraíso de las moscas Tse Tse. Un par de ellas picaron a Belén y, casualidad o no, se pasó todo el día durmiendo. También desde Arusha puedes cruzar fácilmente la frontera para ir a Kenya. 35 dólares. Ese es el precio del autobús de lujo que en 7 horas te deja en Nairobi. Aunque de lujo sólo tiene eso, el precio. Y para los cuatro blancos que somos. Para el resto hasta abarrotar la guagua debe costar la mitad o mucho menos.

En Vespa por Zanzíbar

En cualquier viaje organizado que se precie, después de ir a Tanzania, te pasean un par de días por la paradisíaca isla de Zanzíbar. Allí siguen notándose las clases. A los ricos en Luna de Miel se los llevan a spas de lujo en coches con aire acondicionado. A los del camping, en cambio, los amontonan en una furgoneta y los sueltan en las cabañas cutres que hay al lado. Al fin y al cabo, el mar no hace distinciones y tiene el mismo color para unos que para otros, así que tampoco está tan mal. Eso sí, todos llegan en avión. Nosotros, sin embargo, en un ataque de integración no sólo venimos con el ferry local dándonos bandazos y codazos con todas las razas del mundo sino que, en vez de tumbarnos tranquilamente en una hamaca, nos alquilamos una vespa para recorrer el paraíso de arriba abajo.

Tanzania de los tanzanos



Hay dos formas de hacer un safari por Tanzania. Con dinero o con mucho dinero. La diferencia es que, en el primer caso, duermes en tienda de campaña y, en el segundo, te paseas por los Lodges con todo el gusto y las ganas. Ganas de que siempre fuera así, porque algunos son de auténtico lujo asiático. Al menos, eso cuentan porque lo que es verlos, no los hemos visto ni de lejos. Nosotros nos hemos alquilado un par de sacos de dormir y al suelo, que ya son once meses de viaje y unas cuantas Visas quemadas.

Así y todo, es el país que más caro nos habrá salido. Aquí cualquiera te pide 150 USD al día por pasearte en 4x4 y plantarte la tienda en medio de la nada, con chofer y cocinero incluidos pero sin carne en el menú. Después de discutir durante un buen rato conseguimos pagar tan sólo 135 dólares por cabeza pero así vamos. Con el único jeep de toda Tanzania que tiene el volante al otro lado y durmiendo en una tienda de cuando la Reina Victoria. ¡Quién nos iba a decir que echaríamos de menos nuestro Toyota “caracol” de Namibia! Pero suerte que no hemos venido por libre porque nos hubieran crujido. Sólo la entrada al parque para dos personas, permiso de acampada incluido, cuesta más de 200 dólares. A esto añádele el alquiler del 4x4, la gasolina, la comida y los sustos. Caro pero roza el escándalo cuando ves que los baños del camping son unas letrinas tan guarras que ni por la India. Hay que tener jeta para poner esos precios y hacerte cagar como en la prehistoria, por mucho que el primer homínido lo encontraran por aquí. Aunque peor estaban las duchas, cuando las había, claro. Nosotros sobornamos a los guías para colarnos en las de los ricos pero nuestros compañeros de viaje fácil se habrán pasado varios días sin mojarse.

Hasta en eso hemos tenido mala suerte. Vamos en el coche con una pareja de franceses enamorados. El problema es que los dos lo están de la misma persona. Celine de Eric y Eric de sí mismo. Un anestesista egocéntrico que se sobra y basta de sus historias para dormir de aburrimiento a sus pacientes. Aunque igual ellos dicen lo mismo de nosotros. Pero no, no pueden porque en cinco días no nos han hecho ni una sola pregunta, ni que fuera por educación, así que dudo mucho que se acuerden de nuestros nombres. Ese es el riesgo de este tipo de viajes. Te puede tocar la china, los franceses o conocer a gente encantadora como Martin y Anja, los alemanes con los que cruzamos el Tibet. La última vez que supimos de ellos iban a tomar el Transiberiano para ir de Mongolia a San Petersburgo.

Volviendo al safari, te cuentan que tienen esos precios para evitar que la masificación lo acabe destrozando todo. Por aquí. Detrás de cada león, había una cola de jeeps que ni en el Carrefour. Además, si es por demasiada gente, pon un cupo y se acabó. Así que no os dejéis engañar. Tanzania para los Tanzanos y vosotros a otro lado. Que Africa es muy grande y hay bichos por todas partes. Y de todos los tamaños.

sábado, 26 de julio de 2008

Vivitos y coleando

Y tan coleando, como que ya nos queda muy poco para acabar el viaje. Aunque de momento todavía estamos por Egipto. Nos sabe mal haber tenido el blog tan abandonado pero es que, al lado de las conexiones africanas, el teléfono de Gila parecería alta tecnología. Ahora estamos en Luxor y mañana nos vamos a El Cairo. A ver si allí encontramos una línea rápida para colgar todos los posts que tenemos pendientes:

Tanzania de los Tanzanos
En Vespa por Zanzíbar
La piel de Africa
Viviendo con los Maasai
“Allá donde vamos triunfamos”
La Vuelta al Mundo en 80 Platos
De casting por Etiopía
13 months of sunshine
Africa desde el aire
Planeta verde, corazón negro
El Manifiesto del Viajero

viernes, 20 de junio de 2008

Zimbabwe, el país de los billonarios

Sí, habéis leído bien. Zimbabwe, el país con más billonarios del mundo. Y suerte que es así. O no tendrían ni para el pan. Aunque ahora ya ni lo venden, se lo hacen en casa que sale más barato. Pero si lo compraran, la barra saldría por 1 billón. De dólares de Zimbabwe, claro. En moneda americana, unos 20 céntimos. Al menos ese era el cambio en el mercado negro cuando llegamos porque hoy el banco te puede dar la mitad o incluso menos. O el doble. Esta es la locura de la hiperinflación. Uno sabe el valor de lo que tenía ayer pero desconoce lo que pasará mañana. Por eso no es extraño lo que nos ocurrió en el bar del hotel. La tarifa oficial para una cerveza Zambezi era 5.000.000.000 Z$ o 3 US$ pero el mismo camarero nos cambiaba uno de nuestros dólares por 5 de sus billones. Es decir, con el dinero que íbamos a pagar una birra, en un instante ya podíamos bebernos tres.

martes, 17 de junio de 2008

Afrika Politiks y el Mundial de Fútbol

Esta noche hemos compartido mantel con Johannes y Colleen. Es un decir, claro. Simplemente nos hemos sentado alrededor del mismo fuego y cada uno trajo su comida. Aunque al final parecía que nos hubieran invitado ellos porque su despensa era la historia interminable. Son una pareja encantadora de Sudáfrica que llevan todo el día “cuidando” de nosotros en este lío de caminos, dunas y ríos, como antes hicieron Stevie y Adila. Por aquí no abundan los turistas y los pocos que hay son todos afrikaners, descendientes directos de colonos del siglo XIX, con su espíritu aventurero y sus 4x4 a cuál más grande. Pero, por encima de todo, son todos unos campeones de las barbacoas. La única diferencia es que los del Norte empiezan la cena tomando "pap", una especie de porridge local, y los del Sur sándwiches. Nos quedamos con los últimos. Pan inglés, tomate y queso, calentado encima del grill y ríete tú del mejor bikini del mundo. Pero para ideas geniales, la nuestra. Coger una pizza congelada, doblarla como si fuera un calzone y ponerla a las brasas. Para chuparse los dedos.





domingo, 15 de junio de 2008

Don't stress, that's adventure

45 años, negro, grande como un armario pero todavía más simpático. Si lo vieran en Hollywood, el daban el papel de padre bonachón en cualquier teleserie. Bob es el barman del Audi Camp. Aunque no tiene nada que ver con los coches es un enamorado del Toyota 4x4 que hemos alquilado y con el que hemos recorrido toda Namibia hasta llegar a Botswana. Tan sólo diez días antes aterrizábamos en Africa para hacer un “self-drive safari”. Nuestro todo terreno es una máquina aunque visto desde fuera pueda parecer un caracol, por eso de que va con la casa a cuestas. Tienda de campaña en el techo, despegable como un acordeón y hecha a prueba de patosos de ciudad como nosotros. Esta sólo es una de sus ventajas, la otra es que por la noche los leopardos y otros gatos que campan por aquí se pasean por debajo sin quitarte demasiado el sueño.

Ha sido poco tiempo pero lo justo para enamorarnos de Namibia. Las dunas rojas del desierto, los grabados en piedra de descendientes de los primeros humanos, el pueblecito costero de Swakopmund con su extraño encanto y el mejor hotel que nunca vimos, Etosha Park con cientos de miles de animales. Pero sobretodo Namibia y sus atardeceres. La sensación de soledad y tranquilidad que irradian los paisajes de este país sólo se pueden comparar a su belleza. Ni una sola nube en el horizonte. Cielo cristalino sobre el que desciende el sol y en el que empiezan a aparecer naranjas, rojos, violetas, de una intensidad tal que parecen ser los colores puros recién inventados por dios.




sábado, 14 de junio de 2008

Desconectados en Africa

Hola a todos!

Perdonad que no hayamos actualizado el blog en tanto tiempo, pero es que ya estamos en Africa y aqui no es tan facil encontrar una buena conexion de internet.

Hemos estado ya en Namibia y Botswana. En breve os contaremos cositas de ellos, pero os anticipo que son una autentica joya.

Hoy mismo nos vamos a las cataratas Victoria que tambien prometen. Y en dos dias, volamos a la otra costa para conocer Tanzania y Zanzibar. En cuanto tengamos una buena conexion os colgaremos fotos y nuevos post.

Un abrazo a todos!

domingo, 25 de mayo de 2008

De pura vida a una vida puta, sólo va una letra

Aunque sea un país estrecho y pequeño, Costa Rica parece un gran parque de atracciones. Y de los buenos, todo auténtico, nada de decorados. Hay atracciones de las de mirar y de las de arriesgar, volcanes en erupción por aquí y tortugas anidando por allá. Puedes perseguir delfines o buscar ballenas, bucear con tiburones o saltar en tirolina. O lo mejor de todo, cruzar medio país subido a una balsa, haciendo rafting en el río Pacuare, rodeado de bosques tropicales y de cascadas cristalinas. Bestial. Y para moverte de un lado a otro, sólo necesitas un pequeño 4x4, lo único que faltaba para sentirte como si estuvieras en la versión real de Jurassic Park.



jueves, 15 de mayo de 2008

En Harley Davidson a Disneyworld

Ya hemos llegado a Miami y lo prometido es deuda: averiguar qué dicen los cubanos exiliados sobre la Revolución y Fidel. Ahí va. Ni mú. Les importa lo mismo que las primarias entre Hillary y Obama. Un pimiento. Y mira que Florida fue el Estado decisivo para que Bush le pasara la mano por la cara a Al Gore por unos cientos de votos. Pero están demasiado ocupados viviendo a todo tren como para prestar atención a lo que pasa ahí fuera. Aunque no podemos reprocharles nada porque a nosotros, sólo poner un pié en South Beach, nos agarró la misma fiebre consumista. Como posesos empezamos a correr de tienda en tienda, mirando los escaparates como dos palurdos recién llegados de la Europa del Este. Y es que, por un lado, veníamos de Cuba que viene a ser lo mismo o peor y, por otro, Miami es una ciudad tan perfecta que parece un centro comercial de Amancio Ortega. Tiendas a tutti pleni, aceras impecables y servicios de primera.

Además, no es que en USA todo sea a lo grande, es que es la abundancia con descaro. El XXL o super-size-me en cualquier cosa que se te antoje y, en las que no, también. Desde la bebida “free-refill” hasta las autopistas de 10 carriles. Con un plato de los que sirven en sus restaurantes, podría comer una familia africana toda una semana y, de las sobras, 6 días. Porque no os creáis que se lo acaban todo. Ni por el forro. Uno de cada cinco sí, y así va, dando tumbos por la calle o pidiendo dos asientos en el avión. Pero el resto, se mueren por lucir el palmito en las playas, con sus escotes de vértigo y sus tangas de diseño, así que se cuidan bien de mojar el pan. Aunque lo cortés no quita lo valiente, porque siguen pidiéndose un plato o más y, si se dejan la mitad, no pasa nada. A la basura que mañana será otro día y ya tendrán más. Porque el famoso doggy-bag es para los pobretones que viven en Manhatann. En Miami, nadie se ensuciaría los dedos de grasa llevándose las sobras de la pizza para casa. ¡Qué diablos! Que por algo aquí vive Julito Iglesias…

Pero no sé porque me enrollo porque a Miami no vinimos de compras ni a comer sino a cumplir uno más de nuestros sueños. Y ya van unos cuantos. Alquilar una Harley Davidson para recorrer la mítica Route 66, la carretera que cruza América de costa a costa. Aunque no os vamos a engañar, tiene pinta de ser un auténtico tostonazo. Después de mirar por Internet, decidimos que meterse entre pecho y espalda más de mil millas sin nada realmente especial por visitar, estará bien para un colgado de las road-movies que nunca ha visto la otra costa, pero para todo hijo de vecino es mucho más divertido quedarse por Orlando. Así que nos montamos en nuestra Heritage y quemamos 300 millas de la Florida Turnpike para ¡llegar a Disneyworld! Aunque al final acabamos en Universal Studios porque resulta que Mickey no curra todas las noches. Llámale tonto al ratón. Si algún día vais por allí, no os perdáis la de Spiderman. Es como si estuvieran dibujando un cómic en 3-D alrededor tuyo y tú fueras un personaje más.

Pero eso es lo de menos porque la mejor atracción fue disfrazarse de Angel del Infierno, esos motards gamberros que en los 70s popularizaron las Harleys y que hicieron de ellas las únicas motos del mundo con el ruido del motor registrado. Como dice el claim de la tienda donde la alquilamos, “why drive when you can ride”. La traducción literal sería “porqué conducir cuando puedes montar”, pero el sentido real es que para qué quieres llevar un vehículo, si puedes cabalgar una bestia. Y os aseguro que esa es la sensación que tienes. Una Harley es una fiera de otro mundo, con carburador en vez de corazón, pero tan viva como un toro salvaje. Un animal de hierro al que sólo tienes que llenarle las venas de gasolina para que empiece a rugir como sólo una Harley sabe hacerlo. Un aullido metálico que te acelera el corazón y te recorre el cuerpo como si fuera un chorro de adrenalina. Entonces es cuando algo te dice que ya es tuya y que sólo tienes que soltar el embrague para sentirte el puto amo del universo. Los demás no cuentan ni juegan, ni siquiera existen. En tu nuevo mundo, sólo hay motards como tú o como aquél con el que te acabas de cruzar. Terminator con su Harley. Y te ha saludado. Ya eres uno de ellos. O no, pardillo, baja de la moto que el alquiler ya se acabó y en casa te espera una Scoopy. Sí o sí, los sueños también tienen final. Y más los americanos.

American Dream

The end

Filmed in Miami, Florida, USA
Universal Studios

miércoles, 14 de mayo de 2008

Un Tintín revolucionario

Ya llevamos 8 meses de viaje y por el camino, una y otra vez, nos hemos encontrado con los mismos personajes. Cuatro viajeros de renombre que se ganaron la fama a pulso. Igual que nosotros dieron la vuelta al mundo, alguno incluso en más de una ocasión. A pesar de compartir ruta con ellos, no pudimos intimar con ninguno, entre otras cosas, porque todos están más muertos que vivos. Dos marinos, un pirata y un científico. El Capitán Cook, descubridor de Oceanía y de cientos de islas del Pacífico. El Capitán Cousteau y la tripulación del Calypso, pioneros del buceo en medio mundo. El corsario Drake, con sietes aros en su oreja ganados por cada mar en el que navegó. Y el naturalista Darwin, persiguiendo a la evolución de islote en islote, haciendo de los cinco continentes su único laboratorio.

No ha habido país o sitio por el que hayamos pasado donde no nos hablasen de algunos de ellos, cuando no de todos. Sus biografías son aventuras tan alucinantes que puestas en una película las tomaríamos por falsas y exageradas. A pesar de ello, lo admitimos, nunca antes les habíamos dado ninguna importancia. Ni a ellos ni a otras personas, acontecimientos o lugares que habíamos oído mencionar decenas de veces pero a los que, en realidad, no habíamos prestado la menor atención. Sucesos que creíamos conocer y hechos que desconocíamos. Personajes que nos han dejado maravillados y personajillos que nos han asqueado. Nombres, fechas, ciudades que dábamos por sabidos pero que en realidad hemos descubierto durante el viaje. Para bien o para mal, ahora ya son parte de nuestra vuelta al mundo pero, por encima de todos, hay uno que se ha ganado un puesto especial en nuestro corazón de viajeros. Ernesto “Che” Guevara.

Antes, cuando veíamos el retrato del Che, pensábamos en un mito muerto o en un hippy militar, en un tatuaje cutre o en una camiseta de mercadillo, en unos diarios o en una motocicleta. Ahora ya no. Ahora conocemos su verdadera historia y, por eso, siempre le rendiremos homenaje. Un hombre con corazón de niño al que sus ideales le empujaron a seguir a un soñador llamado Fidel, para liberar a un país que ni siquiera era el suyo. Con una barca que apenas flotaba, 80 revolucionarios invadiendo una isla con 80.000 soldados. Nunca antes se había ganado una guerra tan desigual pero tampoco nadie había contado en sus filas con el Che. Aquel médico argentino que creó Radio Rebelde para emitir mensajes revolucionarios que provocaron que la Revolución, más que una guerra, fuera un trasvase de continuas deserciones en una sola dirección, hasta estar todos en el mismo bando. Un universitario envestido de Comandante que, a pesar de su asma, de día lideraba a la tropa y de noche les servía como médico, a los suyos y a los otros, sin distinción ni descanso.

El mismo Che que siendo Ministro de Industria y Presidente del Banco Cubano, representante de su nueva tierra en la ONU y héroe en las calles de medio mundo, no pudo soportar la idea de que otros pueblos estuvieran oprimidos y lo dejó todo para irse a liberarlos. Como si fuera el protagonista de un cómic, un Tintín revolucionario en un mundo de papel donde las balas no matan, se fue de historieta en historieta, de país en país, hasta encontrar una viñeta envenenada en una Bolivia tan pobre que ni siquiera supo reconocer al héroe que el destino le había enviado.

Asesinado a sangre fría sin juicio ni defensa por los mismos soldados que lo detuvieron, fue mostrado al mundo como si fuera un trofeo de caza. Aquel día los Pinochet, Videla, Noriega, Somoza, Stroessner, las Juntas Militares, los Escuadrones de la Muerte y otros tantos lo celebraron brindando porque les habían dejado el camino libre para sembrar América de terror y desaparecidos. Pero el Che no hubiera dejado que esto pasara. El Che habría tomado la Plaza de Mayo o se habría subido al monte. Lo que fuera con tal de acabar con ellos. Y, generoso como siempre, lo habría hecho a cambio de su vida. El Che era así. Todo o nada. Patria o muerte.


Fragmentos de la carta pública de despedida del Che para Fidel:

“…Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos… En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté…

Que no dejo a mi mujer y mis hijos nada material y no me apena; me alegro que sea así. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse. Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo pero siento que son innecesarias…

Hasta la victoria siempre. ¡Patria o muerte!”