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domingo, 4 de noviembre de 2007

Adios China

Hola mundo!

Después de casi un mes en China dejamos el continente para adentrarnos en los mares de Japón.
Hemos disfrutado muchísimo de estas semanas, de la mayoría de los sitios que hemos visitado y hasta de sus gentes, un poco malhumoradas de comienzo pero que siempre tienen un gesto de cortesía y hospitalidad para el viajero.

Y como pusimos a nuestra llegada, hemos también quedado gratamente sorprendidos con el progreso económico de este país y con el nivel de vida que han alcanzado sus habitantes. Pero al igual que felicitamos a sus gobernantes por su gestión económica, no nos queda más remedio que también reprocharles por todas las cabronadas (con perdón) que han hecho en el pasado y que siguen haciendo en el presente.

Para empezar, en este país se vive en dictadura. Existe un único partido (el partido comunista) al que los ciudadanos pueden afiliarse, y son los afiliados los que eligen “democráticamente” al gobierno. Todo esto estaría muy bien si no fuera porque no todos los ciudadanos tienen derecho de afiliación. Por ejemplo aquellos que profesan una religión tienen vetado su acceso, lo que deja sin representación a una gran parte de la población.

Y como en toda dictadura, en China hay censura. Es genial entrar en una librería y ver que sólo existen libros que cuentan la historia desde el lado comunista. La prensa está totalmente controlada, y es de risa ver cómo manipulan los titulares e imágenes para hacer ver al mundo que aquí no pasa nada. ¡Hasta la web está censurada, y mira que esto parece difícil!
A la mayoría de los intelectuales y pensadores los mandaron al exilio y a los que se quedaron los internaron en lo que ellos llamaban “universidades” para re-educarlos (vamos, para lavarles bien el cerebro). Por no hablar de los trágicos sucesos de Tiananmen que muestran la forma en que aquí se repele cualquier tipo de protesta, aunque sea estudiantil.

China es además un país imperialista e invasor. Están los casos de Mongolia o de Taiwan (que si no se une por las buenas, seguro que tendrá que hacerlo por las malas), pero prefiero hablar de Tibet, que nos ha tocado más de cerca: Los Chinos invadieron en los años 50 este país, que tenía su raza y lengua propias además de toda una historia y cultura independientes. Asesinaron a los disidentes, destruyeron gran parte de su patrimonio religioso-cultural, realizaron violaciones de todo tipo… y luego mandaron masas y masas de chinos a habitar sus tierras, de manera que ya son éstos mucho más numerosos en Tibet que los propios tibetanos. No puedo dejar de hacer aquí referencia a la hipocresía de occidente, que no hace más que alabar al Dalai Lama, escucharle en conferencias, comprar sus libros, darle premios… pero nadie mueve un puñetero dedo a favor de su causa, no vaya a ser que se desequilibren los intereses económicos con China.

Luego están las mil historias para no dormir que todos conocemos, como las niñas en orfanatos horribles o la pena de muerte… pero afortunadamente no hemos estado expuestos a estos casos durante nuestro viaje.

Hay que decir que el país está cambiando, y que se encuentra en un inicpiente proceso de democratización, pero son muchas las cosas que tienen aún que cambiar, y muchas más las que deben enmendar (si es que ya es posible).

Es por ello que por ahora sólo podemos decir que, si bien este es un gran país para venir de vacaciones, ¡qué suerte tenemos no haber nacido chinos!








Mao: man, not god. Dalai Lama: god, not man.

Mao: un hombre, no dios. Dalai Lama: dios, no un hombre.

Lo primero es el claim “genial” con que el Partido Comunista o su departamento de Marketing, que lo tienen y de los buenos, intenta limpiar la cara del régimen asumiendo los pecados de su líder, a la vez que lo disculpan. En otras palabras, nos venden la película de que era un tipo extraordinario, casi divino pero que, como todo hijo de vecino (por algo son comunistas y, por tanto, todos iguales), también se equivocó a veces. No te fastidia. Que se lo digan a los tibetanos, a los mongoles, a los presos políticos, a los condenados a muerte,…

Lo segundo es una evidencia para los budistas. Por algo al Dalai Lama le llaman el “living-god”, el dios vivo. Según él mismo, es la 13ª reencarnación de un buda del siglo XV. El primer Buda fue el que conocemos como tal pero después le siguieron otros, más que nunca, iluminados (Buda, significa iluminado, el que ha visto el camino). Uno de ellos fue el primer Dalai Lama. Al cambio cristiano, serían los santos y entre ellos el más santo de todos, el Papa o, en este caso, Dalai Lama.

Pero yo les cambiaba el título ahora mismo. El primero por un “Mao: hombre, dios o un pedazo hijo de la gran puta”. Aunque su madre, budista para más inri, no tuviera ninguna culpa de la bestia fría y desquiciada que le salió por hijo por mucho que sus ideales de “compartirlo todo” y “el poder es del pueblo” fueran muy loables. El problema fue cuando del “todos iguales” pasaron al “todos iguales a mí por narices”, tan iguales que al final tampoco pasa nada si por el camino pierdes a unos cuantos. Eso sí, hay que reconocerle que tenía ideas geniales porque eso de hacer una Revolución desde el poder es único en toda la Historia. Cuando él, su mujer y tres colegas más vieron que el país se les escapaba de las manos, crearon la Guardia Roja, una especie de policía del partido que arrasó el país con la famosa Revolución Cultural, acabando con cualquier cosa que, como la mujer del César, no fuera honesta o no lo pareciera. Por si acaso.

El segundo por un “Dalai Lama: menos premios y más cojones”. Los chinos han despellejado literalmente su pueblo y él se lo mira desde la barrera. En este caso, desde la India donde vive desterrado después de huir del Tibet hará casi 50 años. Una persona de carne y huesos se habría rebelado hasta quedarse sin fuerzas, pero sólo un dios podría aguantar el tipo como lo ha hecho él, pidiendo a sus gentes que pongan la otra mejilla y que tengan fe en que el futuro será mejor. Y así lleva haciéndolo desde que huyó, con nocturnidad y alevosía, mientras todo su pueblo se agolpaba alrededor de Potala, su palacio residencia, para evitar que los chinos pudieran llevárselo. Me gustaría ver la cara que se le quedó a alguno cuando vio que lo que había defendido con su vida era un palacio vacío con cuatro velas. Su argumento, que con eso evitó un baño de sangre aquel día. La realidad es que, con él en el exilio, se calcula a bulto que los chinos han exterminado millón y medio de tibetanos. Imposible ya saber qué hubiera pasado si no hubiera abandonado a los suyos.

Y con esto no quiero criticarlo, ni decir que debería haber combatido físicamente por su país. No. Sólo pienso que hay muchas formas de luchar y que la que uno espera del único dios-vivo que tenemos en la Tierra, se parece más a lo que hizo Gandhi con sus campañas de no-cooperación o sus huelgas de hambre, que no a recoger el Premio Nobel ayer, o la Medalla de Oro del Congreso americano hoy. Imaginaros si la semana pasada, delante del mismo Presidente Bush y en directo para un montón de canales, entre ellos, Telecensura de Peking, el Dalai Lama se hubiera negado a recoger dicho premio, aduciendo que los países occidentales son unos hipócritas al darle con una mano premios al pueblo tibetano y con la otra hacer negocios con la China. O incluso que hubiera ido más allá, anunciando entonces que iba a empezar una huelga de hambre que no finalizaría hasta que la ONU estableciera una mesa de diálogo para solucionar la ocupación de Tibet. Y voy a ser cínico. Tampoco tendría mucho que perder. A lo sumo, unos meses que es lo que tardaría en reencarnarse. Su argumento, que desde esas plataformas puede explicar el sufrimiento de su pueblo. La realidad, que el budismo y su figura están de moda en el Mundo Occidental pero que ni dios sabe lo que está pasando en el Tibet. Y si no, preguntaros a vosotros mismos si de verdad erais conscientes de ello.

¡Claro que soy mucho más duro con él que no con Mao, que fue quién decidió invadir Tibet y cargarse a la mitad de su población! Del diablo, rojo en este caso aunque los hay de todos los colores, no puedes esperar nada. Pero del Dalai Lama, lo esperaba todo. Absolutamente todo menos las sorpresas que me encontré en su propia autobiografía que por vergüenza torera me las guardo. Y lo hago porque me da la gana, no porque un oráculo de 300 años me lo chiva con voz trémula mientras está poseyendo el cuerpo de un monje. ¿Captáis la indirecta?


PS: aunque hay que reconocerle que igual es un pobre desgraciado, que un buen día se despertó siendo dios para los suyos y que esa será su mayor prisión, mucho más que el propio exilio. Esta es la diferencia entre hacerte grande por tus propios méritos o serlo por derecho de nacimiento. A los primeros el mundo se les queda pequeño. A los segundos la corona, divina o real, les va grande. Será porque tienen la cabeza chica.

Las 10 + 1 diferencias con los Chinos:


1.- Comen con palillos y sorben la comida si hace falta.
2.- Aspiran los mocos por la boca y los escupen al suelo continuamente o se tiran eructos sin que sea de mala educación.
3.- Los platos en la mesa siempre los sirven para compartir y no individualmente.
4.- Los números mostrados con las manos son diferentes (p.e. el seis lo hacen con el signo de Ronaldhino). Pero así pueden llegar a mostrar hasta el 99 en vez de sólo 10 como nosotros.
5.- No tienen alfabeto sino que cada palabra tiene un símbolo diferente. Además, esos símbolos no son arbitrarios sino una simplificación de su grafismo combinado con detalles fonéticos.
6.- Son comunistas y no tienen democracia.
7.- Creen en el destino y la fortuna, de tal forma que su principal libro religioso, el I Ching, les aconseja qué hacer ante una situación en función del resultado de tirar unos dados.
8.- Miran la religión como algo filosófico y la filosofía como algo religioso.
9.- No respetan ninguna cola y se empujan con los codos y con lo que pueden.
10.- Les cuesta muy poco relacionarse entre ellos, para bien o para mal, porque fácilmente discuten con desconocidos (aunque a veces sea su sólo su tono que parece de enfadados).
10 + 1.- A los spaghetti les llaman noodles. O igual son los ingleses. ¡Qué más da!

A bulto los chinos serán unos 1.500 millones, así que más vale que nos acostumbremos a algunas de estas cosas. Yo, de momento, me quedo con los palillos y los noodles, aunque hemos probado lo del libro y los dados y funcionó!!!

Ying Yang



Heráclito dijo aquello de que nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, porque todo fluye en la vida sin parar. Ni el río será el mismo, ni tú tampoco. Ahora mismo estamos navegando por el Yantgze, el mayor de los ríos chinos, famoso por la gigantesca presa que han construido allí pero también por albergar las Tres Gargantas, tres pasos abruptos abiertos por las aguas que más bien parecen las puertas a otro mundo.

Estamos sentados en la proa, con un ventanal enorme delante de nosotros, rodeados de chinos jugando a cartas, su pasatiempo favorito. No penséis que vamos en un crucero de lujo ni mucho menos. De hecho, nuestra cabina es de 3ª clase porque no había nada más aunque tampoco nos quejamos. Posiblemente si fuéramos en primera, estaríamos tumbados en la habitación, añorando sin saberlo este momento. Estábamos hablando de cómo nos va el viaje y, sin darnos cuenta, hemos saltado de un lado a otro. De Barcelona a la India. Y de allí al Tibet y a la China. De un personaje a otro, desde Mahoma hasta Mao, pasando por Gandhi, Budha o el mismo Dalai Lama. De si ya hemos empezado a cambiar como personas a cómo cambian los pueblos. De cómo en un sitio y otro oímos repetir las mismas historias, o cómo la historia es una y sólo cambian los sitios. De cómo la bondad y la maldad pueden estar tan lejos una de otra pero a la vez tan cerca, casi tocándose, rozándose hasta a veces confundirse y mezclarse siendo imposible entonces distinguirlas. Es el círculo del Ying y Yang, la eterna armonía entre lo negativo y lo positivo, la base de la filosofía china.

Mirando atrás y leyendo de nuevo lo escrito, posiblemente estemos juzgando mucho en muy poco tiempo, cogiendo esa bondad y esa maldad entrelazadas y destripándolas sin clemencia, hasta separarlas para tomar partido por una u otra. No creo que sea justo hacerlo por mucho que siempre intentamos ver las dos caras, pero tampoco lo sería dejar que nuestros pensamientos se fueran corriente abajo, arrastrados por el tiempo y se perdieran en nuestra memoria. Igual que un río nunca es el mismo, tampoco lo serán nuestras palabras. No las juzguéis por su sentido hoy, esperad a que acabe el viaje, nos bañemos de nuevo y veamos qué sabor tienen. Dulce o amargo. Suave o picante.


lunes, 29 de octubre de 2007

El milagro del Oso Panda


Hola mundo!

Hoy hemos volado hasta Chengdu, donde reside el mayor centro de investigación sobre la reproducción de los osos panda. Como sabéis, este animal ha estado a punto de desaparecer de la faz de la tierra. En los años 90 no quedaban más de 1000 en todo el mundo.

Una de las causas de su extinción tiene origen en su alimentación y es que estos zampabollos comen una media de 40 kilos de bambú al día. La deforestación que ha tenido lugar en China a raíz de su desarrollo, ha hecho que no quede comida para todos ellos.

Pero además está su delicado proceso de reproducción: Las crías nacen en un estado muy precario, sin acabar el desarrollo de todos sus órganos (¡parecen más ratillas que osos!) lo que las hace muy vulnerables. Y por si esto fuera poco, las osas rechazan a su primera camada, golpeando y abandonando a sus crías, por lo que aquellos que tienen la mala suerte de ser el primer hijo de su madre, no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir.

Gracias al trabajo de WWF y de este centro de reproducción, la población de osos panda viviendo en libertad ha incrementado en un 50%: ¡ya son más de 1500 pandas los que campan por los bosques chinos!

Pero este no es el verdadero milagro del Oso Panda. El verdadero milagro es la ternura que despiertan en las personas. Éramos un centenar de turistas de todas las edades, nacionalidades y colores, pero todos con la misma cara de ilusión y las mismas o semejantes expresiones hacia ellos: Ohhh! Ahhh! Mira mira mira! Qué mono!!!

No sabemos si su apariencia es un mecanismo de defensa o un puro regalo de la naturaleza. Lo que sí sabemos es volveríamos a coger 1000 veces aquel vuelo para poder verlos de nuevo!


Un jardinero chino en el Maresme




Trabajarán como chinos pero lo que se dice artistas, no lo son demasiado. Al menos, de las grandes artes. Ni de la pintura, ni la escultura. La primera parece más bien infantil mientras la segunda es inexpresiva, por bien que los 8.000 soldados de terracota tengan cada uno una cara diferente (dicen los arqueólogos que el sentido de tamaña obra era puramente una muestra de poder en la tumba del Emperador pero yo prefiero pensar que el monarca, orgulloso de su ejército por haber ganado una batalla, les prometió a cada uno de ellos una estatua, premio en aquella época reservado tan sólo a los monarcas y a los dioses).

Tampoco son grandes artistas de la arquitectura, pues todos los edificios son absolutamente iguales, ni siquiera de la literatura por bien que hayan tenido pensadores, como Lao o Confucio, a la misma altura sino superiores a los clásicos griegos. Y mucho menos de la música, donde destrozan las notas, como en la Opera China donde parece que se estén cachondeando del público sin más, cantando como si fuera un dueto de Winny the Poe con la orquesta de los Teletubies.

Pero sin embargo, en lo que son otras artes alternativas, sorprenden. Las marciales ya las conoceréis y no vale la pena que os hable del desaparecido Bruce Lee pero sí quizás del Tai-Chi, técnica de relajación y de liberación de malos espíritus o simplemente del mal humor que en la China, igual que en Europa, también sobra. Cuando observas sus movimientos de lucha realizados casi a cámara lenta, sin ningún adversario enfrente, parece realmente que estén librando una batalla interna. Son miles los chinos que, cada mañana, se acercan a los parques para, solos o en grupos, desarrollar estos ejercicios. Otros, en esos mismos sitios, practican la escritura con grandes pinceles en el mismísimo suelo. Cada carácter chino es una mezcla de fonética y de representación gráfica de su propio significado pero, por encima de todo, es un dibujo rebuscado a veces, difícil otras pero nunca sencillo, de tal forma que, según la tipografía que se utilice, puede llegar a ser una auténtica obra de arte.

Pero de todas estas curiosidades chinas, yo me quedo con sus Jardines de piedra. Extraen las rocas de los fondos de los lagos y las colocan como si fueran esculturas, encima de pedestales, dispuestas de forma armoniosa, a lo largo de caminos de suaves curvas, normalmente marcados con otras piedras más toscas. Entre medio, aparecen rincones con bancos de piedra o glorietas redondas donde descansar un rato o simplemente admirar esas esculturas. Tienen formas porosas a veces, rectilíneas otras. Son resultado del antojo del agua que las ha moldeado durante miles de años, siendo cada una de ellas como una pequeña parte de Montserrat pero en miniatura. Los nombres parecen haber sido buscados con la misma parsimonia con que fueron esculpidas pues son más poemas en sí mismos que no meros títulos de una obra. Dispuestos casi como un adorno adicional, también aparecen entre los atajos algunos árboles o cactus pero siempre como teloneros de sus piedras-esculturas.

Son jardines grises y meticulosos, serenos y bellos, que transmiten un especial sosiego. Me recuerdan a los que abundan en las casas nobles del Maresme (*), como Can Cuiros. Siempre pensé que la mirada del Avi, con los ojos semi cerrados, era una mezcla de su forma callada e inteligente de ver el mundo con un cansancio acumulado de llevar muchos años en él y alguna que otra pena de más. Igual resulta que simplemente teníamos un ascendiente chino. Jardinero a la par. Lo que es seguro es que, algún día, tendremos un chino como descendiente. O china. Tiempo al tiempo.


NOTA: Maresme es una comarca al norte de Barcelona donde está Can Cuiros, la casa de mis abuelos, l’Avi y l’Avia Loles.



sábado, 20 de octubre de 2007

Primicia Olímpica


Hola Mundo!


En primicia, para todos vosotros, os presentamos el Estadio Olímpico de Beijing 2008.


Alucinante, eh??? Estas olimpiadas prometen!!!! (aunque sea a nivel arquitectónico).

Bienvenidos a China

Hola mundo!

Ya llevamos una semanita en China, y a pesar de los problemas de comunicación (que a veces nos llegan a sacar de quicio) cada vez nos sentimos más como en casa.

La Gran Muralla, la Plaza de Tiananmen, el Bazar de Shangai y los Jardines Chinos, son quizás las cosas que más nos han gustado hasta ahora. Pero lo que más nos ha sorprendido es el país moderno y desarrollado con el que nos hemos encontrado.


Sabiendo lo barato que las grandes empresas compran en China, esperábamos encontrar un país subdesarrollado en el que sus habitantes trabajaran explotados desde la infancia y vivieran bajo niveles mínimos de bienestar. Sin embargo lo que hemos encontrado es un país de lo más moderno, con grandes infraestructuras, con gente que aún viviendo de forma diferente a nosotros lo hace sin nada que envidiarnos, y con valores sociales admirables, como el uso de medios de transporte no contaminantes, el uso de energía solar, y el encontrar calles limpias por todos lados.




No sabemos si fuera de Shanghai, Pekín o Hangzhou (que son las ciudades que hemos visitado hasta ahora) seguiremos teniendo esta sensación. Ya os contaremos. Pero por ahora lo que no paramos de pensar es que no hay que cerrarse a ningún modelo de desarrollo económico, y que dependiendo de la situación de partida de cada nación, uno u otro puede ser el más conveniente. Y si no pensemos qué hubiera podido pasar por ejemplo en India (perdonad que volvamos al ejemplo recurrente, pero es que nos dejó realmente marcados), si una vez se marcharon los ingleses, en vez de continuar con su sistema capitalista (poco apropiado para un pueblo de por sí poco ambiciosos), hubieran hecho un alto en el camino y hubieran instaurado un sistema comunista/socialista que hubiera “puesto a todos” en la misma situación de partida, para después haberse ido abriendo poco a poco al estilo chino. Pero bueno, eso nunca se sabe…