domingo, 14 de septiembre de 2008
Manifiesto del Viajero
martes, 26 de agosto de 2008
Planeta verde, corazón negro
viernes, 22 de agosto de 2008
La Vuelta al Mundo en 80 platos
sábado, 2 de agosto de 2008
"Allá donde vamos triunfamos"
La primera Birra de Oro a la mejor cerveza del mundo, la más fría, helada en realidad, por encima de todas las demás, tanto que lleva el nombre del pico más alto del planeta, es para la Everest, del Nepal. Con ella celebramos en la mejor pizzería de Katmandú que Lila nos había conseguido los visados para ir al Tibet.
jueves, 13 de marzo de 2008
Doblando el Ecuador
Aunque no os penséis que es un intento de pactar con el diablo que el viaje dure para siempre, ni mucho menos. Esta ha sido la mejor decisión de nuestra vida, dar la Vuelta al Mundo, pero ningún viaje lo es si no tiene un final. Un momento en el que cerrar los ojos y mirar atrás con el pensamiento. Un momento en el que abrir los ojos y estar entre los tuyos. Así que, por si alguien tenía dudas, volveremos, aunque no todavía. Antes nos quedan demasiados sitios que conocer, muchos libros por leer y alguno por escribir. Por ahora, sólo estamos contentos de haber llegado hasta aquí, que no parecía nada fácil, pero con compañía todo se lleva mejor.
Y nosotros la hemos disfrutado, de vosotros que nos leéis y de nuestros patrocinadores oficiales, que los tenemos:
http://www.delishop.es/ : si queréis seguir los sabores de nuestro viaje id al Delishop de Mallorca (entre Rambla y Balmes), al de Travessera de Gràcia (entre Gran de Gràcia y Torrent de l'Olla) o a la nueva tienda que Mónica y Ricky están abriendo en la Illa. No dejéis de buscar joyas en su bodega de Vinos del Mundo por menos de 10 euros la botella!
http://www.abelux.es/ : el Corte Inglés de las lámparas en la misma Plaza Urquinaona. El único sitio de Barcelona donde encontraréis cualquier modelo que busquéis y al precio más barato pues por algo son los líderes del mercado. Sergi no dejará de aconsejaros lo que más os convenga.
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Belén y Pedro
jueves, 6 de marzo de 2008
Sushi o el pecado en tu boca
Y no lo decimos nosotros, lo dice la Guía Michelin. Justo cuando es
Y eso que seguirá sin agradarte realmente pero, como si de picante se tratara, de forma incomprensible, seguirás comiéndolo una y otra vez hasta que llegue ese día en que, de repente y sin avisar, todo el placer del sushi explotará dentro de tu boca. Cuando te pase, levantarás la mirada sorprendido y verás que tus compañeros de mesa están sintiendo lo mismo. Lo notarás por sus caras y en sus ojos, en su forma lenta de comer para alargar al máximo ese momento en que el sushi llega a su clímax. Sabores y texturas muy diferentes entre ellos pero combinados con tal armonía que, al invadir tu paladar, se irán fusionando unos con otros, multiplicando su fuerza y aroma, provocando que cada momento sea mejor todavía que el anterior.
Extrañado por lo que acabas de sentir, mirarás delante tuyo y sólo encontrarás esas pequeñas piezas de arroz en medio de la mesa, con pescado crudo en su interior o encima suyo. Vistas así te parecerá increíble que haya sido una de ellas la que te ha producido tal placer. Por eso, querrás probarlo de nuevo para ver si ha sido un sueño o un error. Con calma pero agarrando con fuerza los palillos, cogerás otra pieza de sushi. La mojarás en la salsa de soja, suavemente, como para no despertar todavía esa locura de sensaciones que parece encerrar dentro suyo y la acercarás a tu boca. Con los ojos medio cerrados, te prepararás para morderla, esperando de nuevo el frenesí que sentiste antes. Pero, claro, olvidaste que todo eso sucedió al final porque, al principio, más que un mordisco te parecerá un beso.
Fino, suave, seductor. Con esa textura del pescado, fría pero no helada, delicada pero agradable, como si fuera un labio carnoso. Tardarás en apreciar su sabor ya que estará escondido dentro de esas sensaciones, agazapado esperando el momento justo para dejarse notar de menos a más. Pero de forma constante, más y un poco más. Y todavía más. Cada vez más. Igual que la primera vez. Una ola continua de gusto y placer que, aunque empezó tímidamente, no parará de crecer hasta conquistar otra vez cada rincón de tu boca. Orgasmo femenino de la gastronomía que te dejará atontado por unos momentos hasta que reacciones preguntándote qué pasó de nuevo. Entonces verás que los palillos ya forman parte de tus manos, como si fueran tus propias garras. Garras que, sin que puedas hacer nada para evitarlo, estarán sobrevolando el sushi que queda en la mesa, para lanzarse sobre él y hacerte sentir de nuevo el pecado en tu boca. Así una y otra vez hasta que te quedes extasiado y te rindas a la evidencia. Adoras al sushi sin remedio.
viernes, 11 de enero de 2008
Navidades en las Antípodas
Lo mejor, el 31 de Diciembre. Los “sydnies” se apalancan desde el mediodía en los parques y playas alrededor de Harbour Bridge, para poder conseguir un buen sitio para ver los fuegos artificiales. El picnic más grande y más largo del mundo. Más de 1 millón de personas en la calle durante 10 horas, todo para ver unas cuantas luces en el cielo. Fue como estar en medio del desierto de Nuevo México esperando un avistamiento de ovnis rodeados de una panda de freakies, alguno con pinta de haber sido abducido ya un par de veces. Hay que ver las cosas que uno hace cuando está de vacaciones porque en la Plaza Catalunya ni por el doble de petardos habríamos aguantado la mitad de tiempo pero estuvo divertido. Sólo empezar el nuevo año ya cambiamos de país y, para acabar la semana, el día de Reyes nos regalamos un trekking de 7 horas entre cráteres y volcanes todavía humeantes. New Zealand tiene estas cosas. Volvimos con las manos vacías pero con los pies llenos de ampollas ¡y bien contentos que íbamos!
Así que ya veis, os podría engañar pero un poquito de morriña sí que hemos tenido estos días. Hemos intentado disimularlo, casi sin hablarlo entre nosotros, pero hay que tener unas espaldas muy anchas para no echar de menos a la familia en Navidad. Pero, en todo caso, las penas con pan son menos pena, y más si van con Nocilla. Y las nuestras rebosan de pocholate, para qué mentiros. Os decía que ya llevamos una tercera parte del viaje. 115 días en los que hemos dormido en 61 ciudades de todo tipo, pueblos que nunca olvidaremos y pueblos con nombres impronunciables que ya hemos olvidado, en apartamentos de lujo en áticos de rascacielos y en cuartos oscuros con compañía desconocida, al cubierto en parques naturales y al raso en desiertos, en cabañas en la playa y en refugios a 4000 metros de altura, en barcos con ratas y en trenes con desalmados, en aviones de low cost y en autobuses nocturnos y, cuando faltaba todo lo demás, incluso en algún que otro coche en cualquier parking con vistas al mar. En total, 14 países diferentes entre Asia y Oceanía y todavía nos quedan América y Africa. Dentro de nada, doblaremos a Willy Fog en número de días. Y si la cosa sigue igual de entretenida, también lo haremos en aventuras. Nadie nos va dedicar un libro como a él, pero para el próximo año les hemos pedido a los Reyes unas tapas que las páginas ya las pondremos nosotros.
viernes, 23 de noviembre de 2007
Troleros y mochileros
A nosotros nos confunden con unos y con otros. Y es que, en cierta forma, somos unos mestizos. Nuestras maletas llevan tanto ruedas como asas de mochila. Pero como siempre en la Historia, los mestizos son rechazados aquí y allá. Todavía nos entra la risa recordando nuestra discusión en un Hotel de Hong Kong donde no nos querían dar habitación a pesar de tener libres: “maybe we look like backpackers but we are not!” (“quizás parecemos mochileros pero no lo somos”). La cara del maitre mientras nos miraba de arriba abajo, sucios, con la ropa arrugada y las maletas al hombro, era todo un poema. Pero los otros tampoco se quedan cortos. Cuando sacamos nuestros portátiles en sus cantinas de okupas murmuran en nuestra dirección y cogen sus cervezas con más fuerza como para mostrar su rabia y rechazo. Aunque eso sí, cuando ven que bebemos las nuestras a morro nos sonríen con cara de “perdón, pensé que eras de los otros”.
Reconozco que al final unos y otros nos acogen con los brazos abiertos, pero con la maligna intención de convertirnos en uno de los suyos. “Ven a nuestro youth hostel” o “apúntate a esta excursión”, no paran de decirnos según tengan el pelo largo o corto. Lo hacen con buena fe, sin duda, pero uno acaba hasta el moño, no de ellos sino de sus guías. Las de papel de los primeros, o las de carne y hueso de los segundos. Los backpackers, en el fondo igual de pijos que todo el mundo, no pueden salir de su país sin llevar la Lonelyplanet de turno. Es el instrumento más diabólico que he visto nunca. Por pequeña que sea la ciudad o pueblo, es capaz de listar cientos de sitios para visitar, o decenas de restaurantes y hoteles donde dormir y comer, dejando que seas tú solito quién la cague. Si te equivocas, la culpa tuya. Si la cosa sale bien, la medalla suya. Así yo también hago negocio. Los troleros o gruperos, en cambio, lo dejan todo en manos de sus guías. Y cuando digo todo, me refiero a todo. Por monumentos de tercera que les fuercen a ver, por lámparas de Aladino o patinetes de Tutankamon que intenten venderles o por restaurantes cutres que tengan que tragarse, los tíos y tías lo aguantan todo estoicamente, sin quejarse y sin dejar de pagar. Con esos, también haría negocio yo.
¿Os imagináis una guía que te llevara sólo a los sitios que realmente valen la pena, y que te recomendase ese Restaurante o ese Hotel que tienen algo especial y que cuestan lo que realmente valen? Una guía que también te montara la ruta más interesante, te dijera los días que debes estar en cada sitio y cuál es la mejor forma y la más barata de llegar pero también de comprar los billetes. Como si fuera un viaje montado por una agencia pero “do it yourself”. En otras palabras, un viaje Ikea. Compras la guía, vas a tu casa, y con tu ordenador y por Internet te montas el viaje en un plis. Aparte de ahorrarte la comisión de la agencia, tienes la seguridad de que es la mejor opción y no la que más les interesa a ellos o la única que está disponible. Y comparado con Lonelyplanet y similares, te ahorras el tener que leerte mil y una páginas en letrita bien pequeña para fastidiarte la vista, pero también el pelearte con tus compañeros de viaje para decidir cada puñetero hotel, restaurante o billete de tren o avión.
¿Cuánto pagaríais por esa guía? ¿Cuánto nos pagaríais por esa guía?
sábado, 27 de octubre de 2007
De los chorizos y otras criaturas simpáticas del Mundo
Porque eso es lo que uno tienes ganas de hacer, harto de que le tomen el pelo de todas las formas y de todos los colores. Blancos en Jordania, chocolates en la India y amarillos en China. Está claro que ante dios somos todos iguales. Iguales de chorizos. Tenemos ejemplos para llenar varios blogs. Taxistas que tapan los taxímetros con papel de water como en Shanghai. Agencias de Viajes que se hacen pasar por oficinas de Turismo como en New Delhi. Sitios que pasan la Visa dos veces como en las termas del Mar Muerto. Excursiones donde siempre aparece un peaje que no estaba incluido o incluso te quieren cobrar dos veces, al recoger el ticket y al salir, como en la Gran Muralla o en Xian. Vendedores que rebajan su precio a una décima parte en 5 segundos como la niña de Pingyao que no se creía que no quisiéramos comprar la camiseta a 2 euros después de pedir 30. Chóferes que te llevan a otros hoteles diciéndote que son el mismo, pero con 3 estrellas menos, como en Kathmandu.
¡Pero ayer dijimos basta!!! Y nos bajamos de un taxi al ver que no quería encender el taxímetro para levantarnos un 1 euro por un trayecto que sabíamos que costaba 70 céntimos. En eso nos han convertido entre todos. En unos animales fríos y calculadores, salvajes de la negociación, capaces de regatear precios hasta en un Fast Food con tal de ahorrarnos 50 Wu Jiaos, al cambio, medio euro. Esto sí que es un Master Comercial. Y de los buenos. Nada de teoría, sólo práctica.
lunes, 22 de octubre de 2007
El turista que murió de éxito
El otro día estuvimos en la que fue durante 7 siglos la Residencia del Emperador de China, ahora con la foto de Mao presidiendo la entrada (¡el Rey ha muerto, viva el Dictador!). No engañaremos a nadie, no es ninguna maravilla. Ni por su arquitectura, ni por el poco -si algo- de arte que contiene. Como mucho, atrae su nombre, la Ciudad Prohibida, aunque algunos hagan chistes fáciles con su versión inglesa (ver foto). Y poco más. O eso pensamos nosotros hasta que, hartos de darnos codazos con los miles de chinos que están aprendiendo a ser turistas, nos fuimos a uno de los pabellones laterales. Allí nos sentamos en un banco más largo que un día sin pan y ocurrió el milagro. Igual que las aguas se abrieron ante Moisés, las masas de fotógrafos amateurs desaparecieron delante nuestro y una calma china, digo chicha, invadió el jardín de piedra en el que estábamos. Entonces pudimos admirar la majestuosidad de la Ciudad Prohibida, la serenidad que trasmite, la perpetuidad que irradia. Y así pudimos entender cómo diablos les pusieron nombres como la Colina de la Belleza Acumulada, el Palacio de la Pureza Celestial, el Salón de la Paz Eterna o el Pabellón de la Cultivación Mental, sin que les entrara la risa.
Ese momento valió toda la visita. Pero quizás el año que viene o el otro, ya no habrán más milagros. Tardará más o menos, pero llegará un momento en que el turismo morirá de éxito. Y entonces tendremos que decidir. Si pensamos que es derecho de todos disfrutar de esas maravillas del mundo y las matamos de su propio éxito. O si subimos el precio de sus entradas para que sólo unos cuantos puedan verlas. Me recuerda a la frase “o jugamos todos, o pinchamos la pelota”, sólo que aquí es al revés: “si jugamos todos, nos quedamos sin pelota”. Tendremos que cambiar de deporte, por pelotas. Nosotros, por si acaso, vamos a verlas todas ahora.
Crítica a la Religión Pura
¿Cómo fuimos capaces de desvirtuar tanto lo que nos dejaron personajes tan excepcionales como Budha o Jesús? Porque, no lo olvidemos, fueron otros y no ellos quienes edificaron iglesias y religiones. Fueron otros quienes los convirtieron en divinos, incluso a aquellos que nunca invocaron su carácter celestial. Fueron otros quienes trocaron pequeños gestos significativos en complicados rituales sin sentido. Ellos simplemente nos querían enseñar un camino para mejorar como personas. Y muchos de nosotros, en vez de ver ese camino, nos quedamos atontados mirando el dedo con el que nos lo señalaban. O no pudimos ver más allá porque, entre tanto humo y ofrenda, sotanas y pinturas, templos e imágenes, nos taparon la vista.
Para muestra un botón ¡Ayer estuvimos en un templo de Confucio!!! El más grande de los filósofos chinos, el mismísimo Maquiavelo de Oriente adorado como un dios (sus enseñanzas iban dirigidas a ayudar a los gobernantes a ser más justos y mejores reyes de sus pueblos). En vida, ninguno de ellos quiso aplicar sus métodos. Una vez muerto, le ponen un altar y los Emperadores se pasan 500 años haciéndole sacrificios. Si lo viera, el tío los cateaba a todos. Y digo cateaba porque él fue el creador del sistema de exámenes que la burocracia del Imperio utilizó durante siglos para seleccionar a sus funcionarios. Sistema que Mateo Ricci, jesuita misionero en la China, llevó a Occidente para drama de futuras generaciones estudiantiles.
Pero ejemplos los hay aquí y allá, de unos y de otros. Para mí el mejor es el de Budha. El Iluminado les dejó bien claro que no le siguieran pues toda persona sólo puede ser seguidora de una misma. Y puñetero caso que le hicieron, pues no siguieron sus enseñanzas sino las suyas propias, las que una vez y otra nos llevan a los humanos adorar y a convertir en dios cualquier cosa que se mueva. Así, ahora todos sus templos están a rebosar de figuras de Budhas ante los que no paran de quemar grasa y donar dinero.
Si de verdad Dios existe, esté donde esté, al vernos deberá estar tirándose de los pelos y de las barbas. Igual, incluso, decide de nuevo enviarnos a su hijo o alguien con dos dedos de frente para poner un poco de orden. ¿Os lo imagináis? ¿Qué pasaría si mañana Jesús o Budha volvieran a la Tierra? ¿Dedicarían su vida a levantar iglesias y monasterios, o a construir escuelas y hospitales? ¿Serían sitios fríos y distantes, o abiertos y cómodos para pensar y reflexionar, hablar y escuchar? ¿Olerían a incienso y cera, o a aire fresco y flores? O quizás simplemente decidieran no volver y ver desde lejos como poco a poco nosotros solos salimos de ésta.
domingo, 21 de octubre de 2007
Zampando fuera de casa
Ahí va un pequeño resumen de las cosas que más nos han gustado o asombrado hasta ahora!
Jordania es el paraíso del Shawerma y el Kebab. Cuanto más guarro el sitio más bueno está! Aunque también hemos disfrutado muchísimo del Pollo Asado (no sé si tanto como los jordanos, que se los llevan a pares!).
jueves, 18 de octubre de 2007
Un Buda Nazi
viernes, 28 de septiembre de 2007
The Sunrise Business
Y es aquí el más tonto come pan, y con queso, por eso de que te las
Y es que la globalización nos parece la mar de moderna pero hace lustros que corre por el sector turístico. Porque uno se pregunta, si no tienen ni para una Pepsi-Cola ¿cómo demonios utilizan las mismas técnicas de Marketing en un lado del mundo que en el otro? Porque aquí y allá ya me han llamado de todo pero nunca Mike ni Charly. Siempre soy Carlos, Jordi, Neng, Pepe o la madre que me parió pero en castizo y bien alto. Es como esa tonadilla que utilizan los pedigüeños en el metro de Barcelona. Es la misma que en Madrid, que en París y que en Londres. Y, hombre, viajados lo son, porque no paran de estación en estación, ¿pero por qué milagro habrá pasado esa misma cantinela, imposible de entender por otra parte, de un país a otro?
Pero, ¿qué queréis que os diga? Al menos los hay que lo hacen con g






