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Ayer estuvimos en El Cairo y, amén de un par de veces que fuimos en metro, cogimos ocho taxis. El primero en la frente. Habíamos reservado habitación en un hotel bueno, bonito y barato, tanto que tenían free shuttle desde el aeropuerto. Después de media hora de espera, ni el free ni el shuttle habían aparecido por ningún lado, así que optamos por buscarnos la vida. Curiosamente la opción más barata era una limousine, así que, ni cortos ni perezosos, nos dimos el lujazo. Fiat Punto. De color rojo, para más señas. Se parecía a una limousine tanto como nuestra moto a una Haarley. O sea, nada. Aunque viendo los taxis que corren por allí, no es de extrañar que a un utilitario de tres puertas le llamen “luxury transport”.