La muerte por hambre es posiblemente la más indignante de todas y Etiopía tiene una larga historia repleta de sequías y hambrunas multitudinarias. Lo más probable es que, aparte de verlas por el telediario, ninguno de nosotros haya estado cerca de una situación así de dramática. Aunque también es probable que hayamos pasado por al lado de personas que la estuvieran sufriendo en silencio y ni siquiera nos dimos cuenta o, mucho peor, quizás apartamos la mirada. Cuando piensas en ello, es imposible no sentirse culpable. Primero porque, en cierta forma, lo somos. Y, segundo, porque hay que tener mucha grasa en la tripa como para no notar un pinchazo en el estómago.
Mostrando entradas con la etiqueta Etiopía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Etiopía. Mostrar todas las entradas
sábado, 2 de agosto de 2008
De casting por Etiopía
.
El sur de Etiopía está poblado por una docena o más de tribus que, aunque viven muy cerca unas de las otras, tienen muchas diferencias. Sólo disponen de un punto en común. A los turistas les cobran 2 birrs por cada foto. Al cambio tan sólo son 15 céntimos de euro pero el sistema crea una presión tal en el fotógrafo que, antes de darle al botón, uno se lo piensa varias veces. Más todavía cuando los tíos han aprendido a contar las fotos que haces según los clicks que oyen.
viernes, 1 de agosto de 2008
13 months of sunshine
13 meses de sol. Este es el reclamo del gobierno para atraer turistas a Etiopía. Como mucha de la publicidad, es engañoso. Pero no os apostéis nada porque seguro que perderéis. Es verdad que su año tiene trece meses y en pleno verano, en cambio, difícilmente aparece el sol. Etiopía es un país extraño, donde nada es lo que parece y todo es diferente a lo que uno espera. Quizás por eso sea especialmente bonito. No lo preferimos a Jordania o Namibia, pero también ha sido una de las sorpresas del viaje.
Berghana
- Le salvaste la vida…
- La suya y la mía – contestó Zinabu todavía temblando.
- Y la nuestra también…- pensamos nosotros.
Zinabu es el chofer del 4x4 que hemos alquilado para cruzar Etiopía. Nuestro nuevo compañero de viaje es una buena persona. Y un gran conductor. El mejor. No me imagino a otro que hubiera podido frenar en seco en apenas un instante. Un metro más tarde, un segundo después y los padres de Berghana que ahora nos están besando las manos, nos estarían maldiciendo. Aunque no haría falta que lo hicieran. Nosotros solos habríamos perdido el juicio, torturándonos una y otra vez con una pregunta cuya respuesta es tan obvia que asusta. ¿Habría valido la pena el viaje? No, a ese precio claro que no. Pero, ¿tiene sentido entonces que un solo metro, un solo segundo puedan cambiarlo todo?
- La suya y la mía – contestó Zinabu todavía temblando.
- Y la nuestra también…- pensamos nosotros.
Zinabu es el chofer del 4x4 que hemos alquilado para cruzar Etiopía. Nuestro nuevo compañero de viaje es una buena persona. Y un gran conductor. El mejor. No me imagino a otro que hubiera podido frenar en seco en apenas un instante. Un metro más tarde, un segundo después y los padres de Berghana que ahora nos están besando las manos, nos estarían maldiciendo. Aunque no haría falta que lo hicieran. Nosotros solos habríamos perdido el juicio, torturándonos una y otra vez con una pregunta cuya respuesta es tan obvia que asusta. ¿Habría valido la pena el viaje? No, a ese precio claro que no. Pero, ¿tiene sentido entonces que un solo metro, un solo segundo puedan cambiarlo todo?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)