martes, 17 de junio de 2008

Afrika Politiks y el Mundial de Fútbol

Esta noche hemos compartido mantel con Johannes y Colleen. Es un decir, claro. Simplemente nos hemos sentado alrededor del mismo fuego y cada uno trajo su comida. Aunque al final parecía que nos hubieran invitado ellos porque su despensa era la historia interminable. Son una pareja encantadora de Sudáfrica que llevan todo el día “cuidando” de nosotros en este lío de caminos, dunas y ríos, como antes hicieron Stevie y Adila. Por aquí no abundan los turistas y los pocos que hay son todos afrikaners, descendientes directos de colonos del siglo XIX, con su espíritu aventurero y sus 4x4 a cuál más grande. Pero, por encima de todo, son todos unos campeones de las barbacoas. La única diferencia es que los del Norte empiezan la cena tomando "pap", una especie de porridge local, y los del Sur sándwiches. Nos quedamos con los últimos. Pan inglés, tomate y queso, calentado encima del grill y ríete tú del mejor bikini del mundo. Pero para ideas geniales, la nuestra. Coger una pizza congelada, doblarla como si fuera un calzone y ponerla a las brasas. Para chuparse los dedos.








Volviendo a nuestros anfitriones, Colleen es una eco-consultant, de las que cuesta entender en qué consiste su trabajo. El de Johan es simple. Volar. Después de 10 años en el ejército y 20 más en South Africa Airlines ahora es capitán de un Airbus 340. Lo avasallamos con tópicos pero por suerte sus respuestas son más originales que nuestras preguntas.

- ¿Has tenido miedo de volar alguna vez?
- Sí, cada día. Por eso no paro de beber –contesta socarrón dando vueltas a su brandy mientras con la otra mano remueve las brasas.
- ¿Viste algún OVNI por ahí?
- No pero me encantaría. ¡Seguro que existen! Además, tendría alguna historia que contar…
- ¿Qué cielo se ve más bonito desde allí arriba?
- Todos pero lo mejor son las lluvias de estrellas.

Nos liamos a hablar de un sitio y otro, saltando de aquí para allá, tanto que al final parece que estemos en plena batalla de países. Nos gana por paliza y es que él sí que ha dado la vuelta al mundo y varias veces. Lo más curioso es cuando le preguntamos por su país preferido. Ni lo duda. Namibia.

A medida que el fuego y el alcohol calientan más, empezamos a hablar de política. Por un lado, son admiradores de Mandela. Cuentan que sólo él fue capaz de hacer una transición pacífica y sin rencor. Se olvidan decir que la hizo también sin que los blancos perdieran sus privilegios económicos que, para que nos vamos a engañar, son los que cuentan más allá del apartheid social. Sin embargo, por otro lado, tratan a sus compatriotas de color como si fueran unos vagos inútiles, gente que quiere vivir muy bien trabajando muy poco. Lo malo es que los brotes de xenofobia entre los propios negros de las últimas semanas parecen darles la razón. Sudáfrica es el motor económico de esta parte del continente y por eso no para de recibir inmigrantes de países como Zimbwawe o Malí. El problema es que, como el hambre aprieta, los recién llegados trabajan más y por menos que los locales. Ya os podéis imaginar el resto.

Según Colleen eso no pasará nunca en Namibia ni en Botswana porque no han perdido las costumbres tribales. En estos países, si alguien hace algo incorrecto lo llevan delante de todo el poblado y cuentan su hazaña para que todos sepan cómo es el amigo. No está mal el sistema aunque sólo sirva para las pequeñas cosas del día a día. Los grandes chorizos nunca han tenido vergüenza.

No sabemos si por Europa han llegado ecos de estos problemas pero por aquí están todos acongojados de que les quiten la mayor oportunidad que han tenido en 100 años de poder salir del tercer mundo. El Mundial de Fútbol 2010. Y no sólo los Sudafricanos sino todos los países de su alrededor. Nos cuentan nuestros amigos que los mismos guardias en la frontera con Botswana les “echaron la bronca” como si el campeonato fuera a celebrarse también allí. Para que después digan que el fútbol es un deporte para tontos.




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