domingo, 7 de octubre de 2007

Psicoanalizando Paises

Seguro que alguna vez os habréis preguntado cómo se forja el carácter de las personas. ¿Habéis pensado lo mismo sobre el carácter de los países?

En la India, no hay ninguna duda de que es la Religión, por encima de todo, la que ha moldeado el carácter de sus gentes. Una Religión, la hindú, que es exactamente igual hoy que hace milenios. Inamovible. Como el destino de las personas. Nacen en una casta y mueren en ella, hagan lo que hagan. Y eso lo implica todo. Dónde vivirás, qué trabajo tendrás, con quién te casarás. Sólo la muerte te libra de todo esto para reencarnarte en una nueva persona. De esta forma, muchos hindúes parecen sobrevivir más que vivir, asentados en su destino, viendo los días pasar y esperando sin más que la próxima vida les depare mejor suerte. Y todo el consuelo que encuentran en su religión es que, si su vida hoy es perra es porque ayer los perros fueron ellos, y si mañana se portan bien, pasado serán recompensados. Pero si por milagro te acuerdas de tu vida pasada y en ésta no se han portado contigo como te ganaste en aquélla, vete tú a reclamar al guru de turno que te tomó el pelo en la anterior.
El peaje de este sistema, carísimo. Forjar durante milenios un pueblo conformista, donde la cultura del no-esfuerzo es la que prevalece porque ¿para qué romperse los cuernos en esta vida si los beneficios no me llegarán hasta la próxima? Y esto lo empapa todo en la India. De la cabeza a los pies. Arriba porque en el rostro se les refleja la pena de su miseria que dan por inevitable, al menos en esta vida. Abajo porque en el suelo la mierda se acumula literalmente esperando que sea otro quien la recoja.

Cuando nos fuimos hacia el Nepal, nos esperábamos encontrar más de lo mismo por todas sus similitudes. Pero, como ya os contamos, fue todo lo contrario. Son un pueblo amable, casi dulce. Donde ves a todos trabajar por igual, hombres y mujeres. Donde los niños aprovechan cualquier rincón para hacer sus deberes. Donde todos, grandes y chicos, no paran de limpiar y barrer, casas y calles. Pero además, donde no paran de sonreír, entre ellos y contigo.

Bien es verdad que el budismo está mucho más asentado en el Nepal que en la India y que su carácter positivo habrá contribuido en algo a mejorar el de los nepalíes pero la cultura hindú lo sigue invadiendo todo. ¿Por qué entonces esta gran diferencia con la India? Quizás sea que durante siglos y siglos la India ha estado dominada por reyes, gobernantes o imperios la mayoría de ellos extranjeros. En el Nepal, en cambio, siempre fueron locales, posiblemente igual de caciques, pero del mismo color de piel.

En la India, esos foráneos a veces intentaron ahogar la cultura y religión hindú, pero las más vieron en ella una ventaja y la dejaron pervivir. Mientras sean un pueblo conformista, más fácilmente serán dominables y así fue. Sólo lograron su libertad cuando personajes excepcionales como Gandhi o Nehru, educados en valores occidentales progresistas, lideraron a su país para deshacerse del Imperio Británico y de eso hace menos de un siglo. Sin embargo, una cosa fue conseguir ser una de las últimas colonias del mundo en independizarse y otra muy diferente era cambiar la inercia de tres milenios de hinduismo. Por eso, a pesar de intentarlo con todas sus fuerzas y pagarlo con su vida o la de los suyos, fracasaron en su objetivo de acabar con algunos valores de su cultura, en especial con el sistema de castas y con la desigualdad, racismo y pobreza que subyacen detrás de él.

El Nepal, en cambio, protegido geográficamente mucho mejor que la India, pudo librarse en mayor medida de invasiones externas, siendo así gobernada por reyes locales. Entre éstos los hubo malos y buenos pero muchos, al sentir el pueblo como suyo, actuaron como auténticos déspotas ilustrados, buscando siempre el mejor destino para ellos, aunque eso implicara ir en contra de su propia religión. Posiblemente, en un sistema democrático no hubieran podido hacerlo como les pasó a Gandhi o Nehru, pero en aquella época no se andaban con pies de plomo. Uno de ellos llamado Janak fue el creador, hace siglos, de un sistema de educación en el que todavía se basa el actual y que se rige por:

1) Asegurar la igualdad social en la educación.
2) Crear la responsabilidad social de la persona, o sea, del alumno.
3) Desarrollar la cultura y su preservación dentro de la educación.

Desconozco si todo esto ha influido de forma determinante para moldear el carácter de los nepalíes. O incluso si la religión ha sido causa tan fundamental para hacer lo propio con el de los hindúes, si es que realmente es así de negativo como lo he expresado. Pero lo que sí os puedo asegurar es que en Nepal por la calle uno respira alegría mientras que en la India nos hemos tenido que tapar la nariz una y otra vez. ¿Será posible lo que es capaz de hacer un río o un valle, protegiendo a unos y desamparando a otros? Y si eso es así con los países, ¿cómo será con las personas?
Publicar un comentario