miércoles, 19 de septiembre de 2007

Clases de Yoga

Hola mundo!

Hace unos días que llegamos a la India, y la verdad es que me hubiera gustado recordar mis clases de yoga para soportar mejor mis primeras horas en Delhi. Y es que en este país no dejas de recibir un bombardeo de impactos. Impactos de todos tipos: colores, olores, ruidos, experiencias… en muchos casos contradictorios, que te llevan de las sensaciones más agradables a aquellas que nunca hubieras deseado tener.

De la suciedad y pobreza de la vieja Delhi, a la opulencia de la nueva. Del color negro de los niños que piden por las calles, a los vivos colores de los Sarees que aquí visten todas las mujeres. De ver hombres tumbados sin hacer nada durante horas, a ver a sus mujeres e hijas cargando con fardos gigantes en sus cabezas y manejando el ganado. De las podredumbre de las chavolas a ambos lados de la carretera a la impactante belleza del Taj Mahal…

La verdad es que las primeras horas en la India no fueron nada agradables. Ver la más mísera pobreza, la suciedad y el caos que reina en esta ciudad fueron nuestros primeros impactos. Luego mejoró algo al ver los templos, Nueva Delhi, la tumba de Gandhi y la del primer Moghul (antigua dinastía Persa que se curró la mayoría de las maravillas de este país). Pero la otra parte no deja de estar presente en ningún momento, con multitud de mendigos pidiendo a todas horas y recordándote siempre qué cerca está la otra cara de la India.

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