domingo, 25 de mayo de 2008

De pura vida a una vida puta, sólo va una letra

Aunque sea un país estrecho y pequeño, Costa Rica parece un gran parque de atracciones. Y de los buenos, todo auténtico, nada de decorados. Hay atracciones de las de mirar y de las de arriesgar, volcanes en erupción por aquí y tortugas anidando por allá. Puedes perseguir delfines o buscar ballenas, bucear con tiburones o saltar en tirolina. O lo mejor de todo, cruzar medio país subido a una balsa, haciendo rafting en el río Pacuare, rodeado de bosques tropicales y de cascadas cristalinas. Bestial. Y para moverte de un lado a otro, sólo necesitas un pequeño 4x4, lo único que faltaba para sentirte como si estuvieras en la versión real de Jurassic Park.





Y es que la isla que aparece al inicio de la película está en Costa Rica, Isla del Coco. Para variar, una candidata más a las 7 Maravillas Naturales del Mundo. Y maravillas no sé pero historias de piratas y de tesoros escondidos, le sobran. Tanto que son muchos los obsesionados por bucear en sus fondos y llevarse algo de su oro para casa. Lo curioso es que, a pesar de los continuos fracasos, cada año siguen llegando decenas de expediciones abarrotadas de buscadores de tesoros. Si no fuera porque diez días enrolados en un barco era demasiado tiempo incluso para nosotros, quizás nos hubiéramos apuntado.



A los que les falta tiempo para venirse por aquí es a los gringos. Costa Rica es uno de sus destinos favoritos. Para irse de vacaciones pero también para no volver. De los 10 hoteles donde hemos dormido, 7 son propiedad de estresados de la vida que un día vinieron y nunca más se fueron. Igualmente, por toda la costa del Pacífico, no paran de construir multitud de condominios para vendérselos a los yanquis. El paraíso a precio de saldo: 60.000 USD. Para el que quiera fardar de apartamento de lujo en una playa virgen, unas migajas. Para los ticos, un negocio de primera. Hoy se ganan unas perras y mañana se aseguran turistas para los próximos 20 años. Amén de los que por venir cada verano, acaben invirtiendo en otros negocios y creando trabajo para la gente local. Mientras eso pasa, ellos siguen con su “pura vida”, viviendo en sus pueblos de siempre con las cosas de siempre: una iglesia, un campo de fútbol, varios bares y una cárcel. Dicen que primero van a misa, luego se desfogan jugando, más tarde lo celebran bebiendo y, al final, acaban en chirona por pasarse de la rosca.


Como el policía que nos paró por exceso de velocidad y nos insinuó un soborno. O, peor incluso, cambiar la multa por algún favor sexual, aunque lo hizo de una forma tan sutil que no podríamos jurarlo. Tan sutil como hijo de puta era, que eso sí que nos quedó bien claro. Pero sutil lo justo como para que no pudiéramos pasar a mayores, así que el asunto lo tuvimos que lidiar con cortesía pero tragándonos la bilis. Belén encerrada en el coche y yo bajando para decirle en cristiano que él hiciera su trabajo, que nosotros nos iríamos por donde vinimos. Y así fue, con la boleta en una mano y su nombre y placa en la otra. Creo que el mejor momento fue cuando el Licenciado Jose Alexander de la Oficina de Inspección de Corrupción subrayó en su lista y en fosforito el nombre del desgraciado. Sólo me sabe mal no poder ver su cara cuando le lean nuestra denuncia. Y ojalá tarden en citarlo a declarar. Más días tendrá para acojonarse, preocupado por si le cae la sanción divertida, 30 días sin sueldo ni salario, o la cachonda, expulsión del cuerpo y que te den.

Al que no pudimos pillar fue al que nos intentó robar después de rajarnos la rueda del coche. La globalización también ha llegado al mundo de los chorizos, así que no hace falta que os explique la técnica. Una técnica tan extendida en Costa Rica que no sólo la policía te avisa a la salida del Aeropuerto sino que las propias agencias de alquiler tienen la obligación de informarte por escrito y con acuse de recibo. En nuestro caso, nos tocó un carterista tímido porque todo lo que acertó a decir para que abriésemos alguna puerta y poder darnos el “tirón” fue: “dangerous, dangerous, your wife out”. Desde el suelo y con ganas de atizarle con el gato en los huevos, le solté un “¿me ves con cara de gilipollas?”, indirecta que captó a la primera pues se largó sin dar ni los buenos días.


Ya veis, hasta en Costa Rica cuecen habas. Y eso que tenían buena pinta… América es un auténtico burdel. Policías corruptos, secuestros-express, sobornos, asaltos, pillajes, asesinatos. Así que de pura vida nada, aquí la vida es más puta que otra cosa. Por eso, aunque nos ha encantado conocer todos estos países, si algún día repetimos, buscadnos por Asia. Porque esto ni dios puede arreglarlo. Bueno, dios quizás sí porque digo yo que no cobrará mordidas. El resto, en cambio, cuando estuvieron en el poder se pusieron las botas. Por estricto orden cronológico: las colonias y los gobernadores, los caciques y hacendados, los dictadores y militares, los liberales y de derechas, ahora los indigenistas y las izquierdas populistas. Sólo faltaba la Iglesia. De hecho, en Paraguay, un ex-obispo defensor de la Teología de la Liberación, Fernando Lugo, acaba de ser nombrado presidente del Gobierno. La esperanza, Obi Wan Kenobi, es lo último que se pierde. Igual sí que algún día volvemos…


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